El nombre de la ciudad viene de los distintos pueblos y tribus que han vivido a lo largo de milenios en la provincia. Los primeros fueron los vetones, que la llamaron Óbila (monte alto), siendo uno de los castros más importantes de esta tribu, junto con Sanchorreja, Berrueco, Mesa de Miranda, Las Cogotas, El Raso y Ulaca. Los vetones dejaron vestigios por toda la geografía de la provincia de Ávila, especialmente en forma de verracos. Más tarde la poblaron los romanos, dándole el nombre de Abila o Abela. Los romanos dejaron también su marca en la ciudad, que consistía por entonces en el actual casco viejo, la parte rodeada por las murallas. Calzadas, mosaicos o la plaza mayor popularmente llamada Mercado Grande, o El Grande, son parte de los vestigios romanos que quedan. |